Se trata de una variedad de autismo descubierta por el doctor que dio nombre al síndrome en los años 80 y que, debido a lo común de sus síntomas, ha quedado englobado dentro de las variables del autismo.
Los niños afectados por el síndrome de Asperger presentan generalmente, un deficiente desarrollo motriz y patrones de conducta en los que la falta de relaciones de índole social, son las más significativas.
Dentro de las principales características de éstos niños se destaca el hecho de presentar un índice intelectual por encima de la media, una situación que no supone una ventaja si tenemos en cuenta que se ve mermada en sus relaciones sociales.
Son niños obsesionados con algún tema de interés, que aprenden precozmente y que establecen un método de aprendizaje propio que los lleva a ser expertos en la materia.
Generalmente y de acuerdo a las estadísticas, el síndrome de Asperger afecta a niños entre los 4 y los 15 años en mayor proporción en los niños que en las niñas.
Estamos ante una enfermedad de índole genética que también puede ser provocada por la exposición del niño a un evento que suponga un shock fuerte.
El control de las emociones y la adaptación social, son los dos aspectos en los que los niños aquejados por el síndrome de asperger necesitan mayor apoyo y comprensión a fin de evitar el fracaso escolar provocado por un nivel bajo de autoestima.
Tratamiento
Las pautas del tratamiento se centran en establecer un plan de acción a fin de fortalecer a los niños en aquellas áreas en las que su desarrollo es más débil.
Los niños con síndrome de Asperger necesitan atención constante ante cualquier modificación en su rutina.
El síndrome de Asperger no tiene tratamiento específico, si bien en ocasiones son tratados con antidepresivos, pero siempre bajo prescripción facultativa.




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