
Con la llegada del buen tiempo llega el momento de salir fuera de casa sin pensárselo. Todavía no hace demasiado calor y es el momento de explorar. El jardín o el parque son los sitios perfectos para dejarles observar las nuevas flores, aromas, texturas y bichitos, gatear por el césped (con cuidado) y, si se tiene la oportunidad, salir a un bosque o jardín botánico a ver colores y escuchar nuevos sonidos.
A los niños les encanta coleccionar de todo por lo que podemos empezar a recoger con ellos toda clase de piedras, hojas, flores raras, semillas y hacer fotos sin parar.
Las actividades que se pueden organizar al aire libre son muchísimas y no hace falta salir cargado de juguetes. A veces con una pelota es más que suficiente para que estén entretenidos un buen rato. Y si se ensucian un poco tampoco pasa nada, es una batalla perdida y para ellos es divertido rodar por la hierba, saltar en los charcos y alborotarse el pelo. Es increíble esa necesidad que tienen de acabar siempre en los lugares más sucios, pero eso significa que son curiosos y, por lo tanto, niños despiertos e inteligentes. Así que no hay que ser demasiado severos con ellos, sólo tendremos que poner un par de lavadoras más.
El agua les gusta especialmente y no pueden resistirse a un grifo abierto, una fuente o un cacharro a rebosar. Llenarse de tierra es una aventura para ellos por lo que explorar con los sentidos les ayudará a coordinar sus movimientos y a abrirse a un mundo sin demasiadas prohibiciones. Simplemente habrá que tener a mano un buen quitamanchas y un par de chándals. Lo único que estará prohido es meterse cosas en la boca y los zapatos en la cama.



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