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Los buenos modales en los niños

cc49 Los buenos modales en los niños

Los niños crecen muy rápido y con ello debemos enseñarles a tener buenos modales. Y es a partir de los dos años que los niños necesitan límites, para que sepan lo que es adecuado o no en su relación con los demás. Es una edad excelente para iniciarles en las normas de cortesía, sin ser demasiado exigentes. Si no comenzamos desde el principio a enseñar a los niños a ser bien educados, correremos el riesgo de que no aprendan nunca.

Por ejemlo, a los dos años un niño dirá «por favor» y «gracias» sin saber muy bien por qué, simplemente para imitarnos. También pueden empezar a decir «perdón», «buenos días» y «buenas noches». Esas fórmulas usadas en casa le introducen en un saludable clima de delicadeza y respeto. Las usarán si sus padres las utilizan con él.

También podemos hacer que extienda esos buenos modos. Corresponder al saludo del vecino en el ascensor, no subirse encima de las visitas, no interrumpir constantemente las conversaciones, no chillar. No es bueno agobiarle con reglas («no hables con la boca llena», «quita el codo de la mesa»), porque le falta madurez para seguirlas. Ni tampoco exigirle que permanezca sentado mucho rato seguido.

De vez en cuando hay que ser indulgentes. A los dos años pueden negarse a dar un beso a la abuelita, y hay que ser comprensivos. Podemos animarles a saludar y a ser afectuosos, pero su autocontrol aún es deficiente y pueden mostrarse tímidos o cabezotas incluso con parientes o personas conocidas. En cuestión de modales no caben las regañinas.

Basta con decirle al niño lo que esperamos de él y lo que no nos gusta. El truco para que sigan avanzando poco a poco consiste en animarles, hacerles ver que nos gustan sus progresos y explicarles por qué.


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