El embarazo trasnforma no sólo nuestro cuerpo sino nuestro deseo y nuestra forma de relacionarnos sexualmente con nuestra pareja.
Durante este período las hormonas se revolucionan y puedes tener momentos de intenso deseo sexual y otros de muy bajo deseo. Debes aprender a convivir con ello y seguir tus ganas.
Es muy importante la comprensión que puedas tener de tu pareja. Muchas mujeres no se sienten bellas porque engordan y por eso sienten que no atraen a su marido. A menudo ésto es sólo una idea femenina y no una realidad, ya que a la mayoría de los hombres los erotiza el cuerpo de la mujer embarazada y también los atrae sus senos más grandes.
A partir de los siete meses es posible que de tus pechos comience a salir un poco de calostro, ésto a muchas mujeres les incomoda. Lo mismo sucederá cuanto tengas sexo después del parto, tus pechos chorrearán leche y muchas mamás excluyen los senos de su práctica sexual porque sienten que les corresponden al bebé.
El consejo ideal es que trates de separar a la mujer de la madre. Cuando estás con tu marido sos mujer, aunque tus pechos choreen leche. Y cuando das de mamar a tu bebé sos sólo mamá y tus senos son sólo para él. A veces es difícil hacer esta separación porque somos cuerpo y psiquismo juntos, pero no es imposible. Ser mamá y mujer es siempre la mejor opción. Si te olvidas de la mujer se te complicará el matrimonio, por eso dales el lugar que corresponde a cada uno.
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