Los cinco primeros años de vida son los más importantes. Durante ese período se estructura la personalidad, se incorporan los vínculos más importantes, se produce la identificación sexual y se prepara el psiquismo para enfrentar al adultez.
Hay que pensar los primeros años de vida como los cimientos de un edificio, si son frágiles, el edificio en el corto o largo plazo se derrumbará. Seguramente te sorprenderás si te contamos que por lo menos el 70% de las enfermedades psiquiátricas de los adultos tienen su origen durante la infancia y muchas de ellas no tienen cura.
La excesiva dependendencia de la madre o por el contrario el desamparo dejan huellas imborrables en el niño. Por eso, la maternidad debe ser una función que siempre se ejerza con la mayor responsabilidad posible. Procura amar a tu hijo pero dejarlo libre, dejarlo hacer y ser. El amor debe hacer independiente a los niños. Una buena autoestima los hace felices y seguros. Amor significa proteger pero no sobreproteger, amor significa darle libertad pero no ignorarlo. A veces los vinculos enferman y esto es lo que debemos evitar.
Sabemos que los límites entre estas cuestiones son delgados, pero si sos mamá o estás pensando en serlo y tienes dudas sobre estos temas puedes consultar a un psicólogo que te ayudará a hacer lo mejor para tu hijo.
Foto vía Nuevo tiempo.org




